Para empezar con Onsite
Onsite pone un QR en cada mesa que abre tu carta en el móvil del cliente, y te da un panel para llevarla desde el tuyo. Esto es todo lo que hace, qué necesitamos de ti y cuánto se tarda en tenerlo en las mesas.
Todo lo que hace
Cada línea lleva a la guía donde se explica cómo funciona.
En la mesa, para tus clientes
- La carta en el móvil, sin app
Se escanea el QR de la placa y la carta se abre en el navegador. Sin instalar nada y sin registrarse. La de papel sigue en la mesa.
- Filtro de alergias
Con «Tengo alergia», cada cliente marca lo que evita y la carta aparta los platos que lo llevan. Lo que la cocina aún no ha confirmado va aparte, nunca como apto.
- En inglés, sin tocar nada
Un móvil en inglés, o en otro idioma extranjero, abre la carta en inglés. Lo que todavía no está traducido sale en castellano.
- Fotos y ficha de cada plato
Tocando un plato se abre su ficha: la foto en grande, el precio, los alérgenos en palabras con el día en que la cocina los revisó y, si lo tiene, con qué beberlo.
- Letra a su tamaño
Tres tamaños de letra en la propia carta y modo oscuro automático, con el contraste que piden las pautas de accesibilidad.
- Llamar al camarero y pedir la cuenta
Dos botones en la mesa mientras la pantalla de sala está abierta. El aviso suena en el móvil del camarero o en la tablet de la barra.
- Opiniones en Google y buzón privado
Un enlace neutro a tu ficha de Google y, con el mismo peso, un buzón que solo lee tu restaurante. Nunca se pide una opinión.
En el restaurante, para ti y tu equipo
- El menú del día, al momento
Un plato por línea, escrito o dictado, y sale en todas las mesas. El de «Solo hoy» deja de salir a las cinco de la mañana: nunca se queda puesto el de ayer.
- Agotados desde la sala
El camarero toca «Se acabó» en su móvil y el plato sale como no disponible en todas las mesas. Vuelve solo a las cinco de la mañana.
- Un panel para el dueño y su equipo
Carta, precios, fotos, colores, horario y mesas desde el móvil. El encargado entra con su cuenta; la sala, con un código de turno y sin cuenta.
- Placas e impresos
Las placas de cada mesa con su QR, el cartel de alérgenos, pegatinas para la carta de papel, la hoja del personal, la placa de la puerta y el cartel de empleo.
- Registro de alérgenos para la inspección
Cada plato confirmado guarda quién lo firmó y qué día, y el registro se imprime cuando te lo pidan.
- Un buzón y un resumen de la semana
Lo que te escriben desde la mesa llega a tu panel, y cada lunes el titular recibe un correo con cómo ha ido la carta.
Y además
- Sin aviso de cookies ni rastreadores
Quien mira la carta no deja nada que le identifique: solo se cuentan totales. Y la carta no carga publicidad ni analítica de otras empresas.
- Una carta pública para Google
Además de las mesas, tu carta tiene su propia página, que Google puede encontrar y que se imprime en A4 desde el navegador.
- Alta y carta montada, gratis
Nos mandas la carta que tengas, en papel o en PDF, y la montamos nosotros entera, con sus precios. Sin permanencia.
Cómo se empieza y cuánto se tarda
- Nos mandas tu carta: una foto de cada página o el PDF que le das a la imprenta.
- La montamos nosotros, entera y con sus precios, y la cotejamos con tu papel plato a plato y precio a precio. Nos lleva una media hora. Los alérgenos van como propuesta para tu cocina, nunca firmados.
- Entras en tu panel con tu correo y la repasas. Desde ese momento la cambias tú cuando quieras, sin llamar a nadie.
- Tu cocina confirma los alérgenos a su ritmo, plato a plato y con las etiquetas delante. Mientras tanto la carta ya funciona, y lo que falta sale como «por confirmar».
- Imprimes las placas desde el panel, con el cartel de alérgenos y la hoja del personal, y las pones en las mesas.
- Si quieres, tu carta sale en el escaparate de onsiteapp.app y Google la puede encontrar. Solo con tu sí.
Lo que más tarda no es Onsite
Con la carta montada puedes imprimir las placas en papel ese mismo día y probarlas en la sala. Lo que lleva más tiempo es lo que depende de otros: las etiquetas de los proveedores para los alérgenos y, si las placas se encargan en pizarra, el plazo del taller.
Qué necesitamos de tu restaurante
| Tu carta | Una foto de cada página o el PDF. Es lo único imprescindible para empezar. |
|---|---|
| Tu nombre y tu correo | Para tu cuenta del panel. El nombre es también el que sale junto a tus firmas en el registro de alérgenos. |
| Tus mesas | Cuántas son y cómo las llamáis («la 7», «T2», «Jardín 3»). Se pueden añadir después. |
| Teléfono y dirección | Salen al pie de tu carta. |
| Tu ficha de Google Maps | Para «Opiniones en Google»: el enlace de la ficha, no el de pedir reseñas. |
| Razón social y NIF | Salen al pie de tu carta. También los puedes escribir tú después. |
| El contrato de encargo | Una página que firma el restaurante, porque lo pide la ley de protección de datos: qué datos de tus clientes pasan por Onsite, para qué y cuánto duran. |
Cuánto cuesta
29 € al mes por local, más IVA: 35,09 € en total.
- Sin permanencia. Te vas cuando quieras, sin avisar con meses y sin pagar por salir. Antes de irte, imprimes el registro de alérgenos: esas firmas son tuyas.
- El alta y la carta montada, gratis. No se cobra aparte.
Lo que no hace, a propósito
- No sustituye la carta de papel. La acompaña: casi nueve de cada diez clientes la prefieren.
- No pide opiniones a tus clientes, ni con texto ni con nada a cambio.
- No inventa alérgenos. Lo que tu cocina no ha confirmado sale como pendiente, nunca como apto.
- No emite facturas. Las sigue haciendo tu caja.
- No habla con tu TPV, y no le hace falta: la carta no depende de tu caja.
- No toma reservas. Lleva a las tuyas, por teléfono o a tu página de reservas.
- No guarda nada que identifique a quien mira la carta. Solo cuenta totales. Lo único personal que puede llegar es el correo o el teléfono que alguien deja, si quiere, en el buzón, y se borra solo a los doce meses.